Después de un pesado día de trabajo, me siento a escribir y a leer las noticias un rato. Un nuevo kilombo está de moda, luego del gran escándalo del call center gubernamental, es el de la tierras de Juan Hombrón en la provincia de Coclé y su práctico REGALO a 12 sociedades anónimas cuyos dueños no se sabe quiénes son. Esto no es nada nuevo, aquí todos sabemos que este país vive tantos escándalos, que la canción de Raphael se queda corta….

 


Explicaré el problema como si le estuviera hablando a Ferrufino:

La ANATI es una institución creada para agilizar los procesos de titulaciones de tierras, básicamente son los que parten este gran cake llamado Panamá. Esto surge cuando a  nuestro presidente  le da por poner al Departamento de Catastro y  Reforma Agraria a bailar la danza de la fusión mediante la ley N° 59 de 8 de octubre de 2010. Anabelle Villamonte, era la encargada de dar cuchillo a un dulce llamado Juan Hombrón ¿El problema? Es que 12 niños, léase sociedades anónimas, que cayeron de paracaídas en la fiesta recibieron un pedazo del dulce, dejándo a los verdaderos invitados sin siquiera probar el icing…

 

Y encima los dejaron sin dulce ni helado ¡Que pecado!

¿Y a todo esto que dicen la autoridades? Bueno, citando  la investigación de Santiago Cumbrera en La Prensa, vamos a analizar lo que dicen nuestros ilustres gobernantes y figuras de poder. Comencemos con nuestro querido y twittero presidente:

 

“Al que tiene un derecho posesorio, cumpliendo con todos los requisitos de la ley, hay que darle su título”

 

A estas alturas ya debemos saber que el presidente no tiene mucho que decir, yo creo que de repente hubiese sido más comunicativo por twitter, claro que como seas obeso y soltero te va a mandar por un tubo y de paso te pone a rebajar, es el clásico líder “valiente” que se lava las manos…

 

Miren esa mano, ni Poncio Pilatos tenía tanta higiene personal…

Frank de Lima nos sale con esta joya: “Debe investigarse si hubo ilegalidad. Entiendo que Villamonte era abogada de algunas de estas sociedades, pero renunció a todos los poderes cuando asumió el cargo”, afirmó, mientras agregaba que “al no ser abogado desconoce si el trámite es ilegal o no ético”.

 

Emmm… Entonces a partir de lo que dijo de Lima, debo asumir que Villamonte agarró al gobierno de congo y les hizo una estafa al puro estilo de las pirámides nigerianas. Digo lo que me sorprende es que todo el mundo, salvo el consejo de gabinete COMPLETO, sabía que ella representaba a varias sociedades que peleaban derechos posesorios en Juan Hombrón. La última parte de su comentario me asustó, o sea que como no es abogado, él no va a saber si es ilegal o legal cuando a alguien se le ocurra jugarle la pacheca al fisco, dado que él no es abogado… Tremendo ministro de economía y finanzas tenemos.

 

A este hombre le hacen firmar cualquier papel y como el no es abogado “sin querer” es capaz de vender al país…

Dejo de último a nuestro querido ministro, ex baterista de Océano y empresario sin visa Salomón Shamah, quién aún sufre como Luz Clarita al no poder ir a Disney World. Haciendo honor a su nombre, Salo nos aplaude los cachetes con este manotazo de sabiduría:

 

“Esto se llama, en buen panameño, cooperativismo”, sostuvo, mientras justificaba la fórmula por la que un grupo de “pescadores” se unió para lograr el reconocimiento de sus alegados derechos posesorios…. “Es más económico crear una sociedad anónima que te puede costar $100 por pescador y llevar a cabo un solo trámite. Ese es el principio del cooperativismo”, reiteró Shamah.

Esto significa que ahora, yo me puedo ir con mis amigos maleantes, hacerle un tumbe a un carro de la Brinks, tiempo de Japanese y todo, y alegar en mi juicio que no somos una banda, ¡No!  Somos una cooperativa señor juez. 12 sociedades anónimas les roban en la cara tierras que son para que la gente pobre tenga dónde desarrollarse y usted señor Shamah lo llama “cooperativismo”. Claro y como BUEN PANAMEÑO, justifica el juega vivo apoyando y aplaudiendo lo que a todas luces es una triquiñuela legal que se aprovecha de un “accidental” CRÁTER  en la ley de titulación de tierras.