Otra fiesta extranjera que me da bastante igual, para ser sincera. Pero como todos los años genera un debate en redes sociales, sobre si la gente debe celebrarla, peleas, insultos y nacionalismos, he decidido dedicarle un espacio en mi blog, y más que todo porque tengo ganas de escribir.

Acción de Gracias, nació en el siglo XVII, de una cena que hicieron los peregrinos y los indios en armonía, para celebrar la buena cosecha de ese año. Es una tradición que une a la familia, amigos y hasta los enemigos, para celebrar y agradecer las bendiciones que han tenido durante ese año.

Como ven, no es una festividad mala, no es una festividad religiosa (tampoco satánica), pero simplemente no es una fiesta panameña y todo lo que la rodea, al menos en este país es una doble moral. Primero, están aquellos que “odian” a los “gringos”, que se quejan que durante años nos oprimieron, prohibiéndonos la entrada a nuestro propio territorio  y que lo mejor que pudieron haber hecho es regresarnos el canal y largarse a su país a matarse entre ellos. Segundo, están los vegetarianos extremistas que se la pasan quejándose que es una matadera de pavos innecesaria, porque no es una fiesta autóctona y que los estamos matando por gusto. Tercero, está la gente que donde vea algo que se puede criticar, sin conocerlo a profundidad, suelta su veneno.

Sin embargo, los primeros son los que están sosteniendo la fiesta en su casa, los segundos van y celebran de todos modos y los últimos, son los que van para no perderse la comida que está preparando el vecino.

Así somos, es todo una controversia que si la fiesta es gringa y odiamos a los gringos, que si la fiesta es de wannabes y suddenly todos tenemos a un tío tercero que vivió 1 mes en EEUU y por eso lo celebramos en familia, que si es una oportunidad solo para comer pavo porque es rico y podemos practicar para navidad.

Sea la razón por la que odias\celebras este día, creo que lo importante es detenerse un segundo y pensar en lo que realmente significa este día. Es un día para estar agradecido con las bendiciones que tienes, ya sea una familia, un trabajo, saludo, solvencia económica. Todos tenemos aunque sea una cosa por la que debemos estar agradecidos. Este día no es el día de ver fútbol americano toda la tarde, tampoco es el día de comer pavo y mucho menos la noche antes de Black Friday, es un día para apreciar las cosas que tenemos.

Y esto, no tiene que ser solo el cuarto jueves de noviembre, puede ser todos los días del año. Yo agradezco a Dios por mi familia, mi trabajo y la salud que tengo. Deja por un momento de criticar el día o defenderlo a capa y espada y agradece lo que tienes, al final, ese el punto de esta celebración. Lástima que los peregrinos e indios no siguieron celebrándolo todos días, pero nosotros si podemos.

 

Artículo escrito por Maria Emma Faria

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