La historia política de Panamá está llena de personajes que con sus errores, acierto, defectos y virtudes dejaron sus huellas para bien o para mal. Sin embargo cuando veo a este gobierno, lleno de autoproclamadas reinas de carnaval que siendo hombres les encanta tirar besitos en desfiles de navidad, rockeros convertidos en ministros de estado, villanos de telenovelas que compran radares a sobreprecio y vicepresidentes que son troleados sin piedad en las reuniones de gabinete, no es de extrañar que nuestro estimado señor Presidente le diera la locura, para variar de creerse ahora el elegido.

Olvidaron la murga y el traje de fantasía…

Yo soy agnóstico lo que significa que no estoy afiliado a ninguna religión, personalmente no juzgo ni satanizo ninguna otra creencia, decidí dejar el cristianismo porque preferí al no estar de acuerdo con muchos de los dogmas que ahí se enseñan, que no podía vivir en un hipocresía hincándome en una iglesia mientras mis ideales no siguen ni comulgan con muchas de sus leyes. A pesar de todo esto, me parece irrespetuoso que Ricardo Martinelli haya usado un evento donde la fe de un pueblo fue manipulada para su beneficio.

 

No hay mucha diferencia entre este dibujo y la clase política…

Aquí me van a mandar a matar los evangélicos pero yo me pregunto ¿Cuánto cobró Edwin Álvarez por participar en semejante show? Que clase de pastor permite que un evento que se trataba de adorar a Dios se convierta en el vergonzoso vehículo de glorificación PERSONAL de un hombre cuyos delirios de grandeza y su patente MEGALOMANIA no respeta ni siquiera a Dios. El que está con Dios no se parcializa, y usted señor Álvarez ya dejó muy claro de que lado se encuentra usted.

Las clases de actuación son PRIMORDIALES en política, más atrás Camacho nos da clases de lambonería sin reparos

Y no se me indignen, cierto es que hay muchos pastores sinceros que viven su fe con seriedad y fervor y creyentes que les gusta seguir el camino del bien con alegría. Pero poniéndonos la mano en el corazón díganme ustedes si creen que lo que hizo el presidente ayer fue sincero, más me creo la sobreactuación de un actor de Telemundo que las aventuras pseudo religiosas de un casi-autócrata. Eso sí, en carnavales el estado se gastará una millonada y nuestro estimado mandatario, elegido por el Señor patrocinará con NUESTRA PLATA una fiesta que a ojos de la fe cristiana es DIABÓLICA.

 

El ungido esparce su bendición…

El que quiere buscar a Dios no necesita de shows, no necesita andar saltando frente a una cámara y fingiendo caerse por el poder del Espíritu Santo. Ayer la falta de humildad de un Presidente y su HAMBRE de protagonismo lo ha hecho a mi parecer, pasar una de las vergüenzas más grandes desde sus aventura twitteras. El que busca a Dios no utiliza un culto para, una vez más, insultar a sus adversarios, eso no es redención… Es simple y llano espectáculo para la masa ignorante.